15 October 2019

Diario del 14 de octubre: Rusia, la mediadora de Manjib

Churchill, refiriéndose a los Balcanes, decía que era una región que producía más historia de la que era capaz de absorber. Quizá lo mismo pueda decirse del Kurdistán durante la última semana, y especialmente en las últimas horas.


Sobre el terreno está teniendo lugar una carrera contrarreloj entre el ejército sirio, que avanza hacia el norte, y el turco con sus milicias, que lo hace hacia el sur. Ahora mismo el principal objetivo de ambos es la ciudad de Manjib, en la que hasta hace cuestión de horas la principal fuerza militar era estadounidense. Sin embargo, la única esperanza para evitar una confrontación directa entre ambas fuerzas, que se encuentran en los alrededores de la ciudad, es la mediación de Rusia, pues es la única potencia que habla con las dos partes, lo que dice mucho de la correlación de fuerzas en la zona. Parece un trabalenguas, pero el puzzle es así de complejo. Las próximas horas serán claves para saber si se llega a un entendimiento, se detiene el avance turco o se recrudecen los combates.

Mientras tanto, la UE ha condenado las acciones turcas y, en un extraño movimiento, acordado un embargo de armas contra Turquía, aunque a aplicar por cada Estado sin un instrumento legal común europeo (como es normal en los regímenes de sanciones). Y aunque el Reino Unido haya aprobado estas conclusiones, sus declaraciones de hoy marcan una ruptura, siendo con diferencia la más blandas y condescendientes del mundo Occidental. Motivo desconocido.

Incluso Trump acaba de aprobar sanciones económicas contra Turquía, aplicando su doctrina de bandazos. EE. UU. ahora condena las acciones desestabilizadoras de Turquía y su repercusión en la batalla contra Daesh, cuando hace una semana anunció su luz verde a la operación. Estas declaraciones no son sino un claro ejemplo del mundo de la "posverdad" en el que nos encontramos, pretendiendo una amnesia colectiva de todo lo anterior a los últimos cinco minutos y una capacidad infinita para el "spin".

Si bien parece evidente que las sanciones no van a cambiar el comportamiento de Turquía, quizá suponen ya la fractura definitiva de esta con Occidente tras años de islamización de la mano de Erdogán. Esto deja a la OTAN en una posición de gran debilidad. El siguiente indicador a observar es la posible retirada de las bombas nucleares que EE. UU. mantiene en Turquía.

En definitiva, resulta difícil pensar que dentro de una década recordemos la batalla de Manjib. Sin embargo, las dinámicas que la están provocando sí que marcarán la próxima década. Pero Oriente Medio no puede cegar nuestra mirada, pues el mundo no para de girar.

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