Ayer fue otro día de establecer condiciones. Sin embargo, hoy hay varios acontecimientos de los que hablar.
En el frente sirio, el vicepresidente estadounidense, reunido durante 4 horas con el presidente turco, ha conseguido acordar un alto el fuego a la ofensiva a cambio de no imponer sanciones, lo que parece aliviar la presión de la comunidad internacional sobre Turquía. Pero el alto el fuego solo es por 5 días, y para permitir que las fuerzas kurdas se retiren de la zona fronteriza. La pregunta es, ¿pero a dónde se van a retirar, si es su lugar de origen y no controlan otro? ¿Pretende Erdogan que el régimen sirio los reubique en otra parte del país? De esta forma, podría reasentar la zona con refugiados árabes, acabando con "el problema kurdo" en su frontera sur. En este momento parece que lo máximo que puede conseguir el alto el fuego es que, para cuando expire, el mundo esté demasiado ocupado controlando próxima "donaldada" como para acordarse. Precisamente el martes se reunirán los presidentes turco y ruso.
En Europa, tiene lugar en estos momentos el Consejo Europeo de otoño. Esta mañana finalmente se terminó de acordar un nuevo acuerdo de retirada del Reino Unido. Ahora ya no es necesario llegar a un acuerdo de libre comercio durante el periodo de transición (que dura hasta final de 2020, extensible por 2 años), con un "backstop" o salvaguarda para Irlanda en caso de que no fuese así. Por contra, desde el fin del periodo de transición todo el Reino Unido saldría de la Unión Aduanera, pero habrá controles de entrada en Irlanda del Norte para los productos procedentes de Gran Bretaña ("frontera en el Mar de Irlanda"), de forma que no exista frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte, respetando así los Acuerdos de Viernes Santo que llevaron la paz a la isla. Pasados 4 años, el parlamento de Irlanda del Norte decidirá si continuar de esta manera. En caso de no aprobarse, habrá dos años para buscar otra solución. En caso de aprobarse continuar por mayoría simple, se continuará durante 4 años más. Y en caso de que haya una mayoría tanto en los representantes de la población católica como unionista, se extenderá por 8 años.
La UE ya ha dado su visto bueno, pero no está claro que Boris Johnson cuente con los votos necesarios en el Parlamento británico, que lo votará el sábado (hasta ahora el partido unionista, el DUP, ha rechazado el acuerdo), aunque la situación sigue siendo fluida pues los números están justos. En caso de ser rechazado, Johnson está obligado por ley a pedir una nueva extensión a la UE.
Sin embargo, un repaso al resto de la agenda del Consejo Europeo hace preguntarse si, pese a las consecuencias trascendentales que estos dos acontecimientos pueden tener, las ramas nos permiten ver el bosque. Y es que los otros cuatro puntos de la agenda definirán nuestro futuro:
- Gran parte de la proyección internacional de la Unión se debe a su poder de atracción, especialmente para sus vecinos. Negar a Albania y a Macedonia del Norte (que incluso ha cambiado su nombre a petición de la UE) la apertura las negociaciones de admisión dañaría nuestra presencia en el vecindario más cercano, abriendo la puerta a la influencia rusa. Francia es el único país que lo bloquea. No obstante, también es cierto que con una gobernanza cada vez más ineficaz, a más miembros más difícil será llegar a acuerdos cuando la UE necesita de agilidad.
- Un presupuesto siempre es la realización práctica de las prioridades políticas, y en este caso es el que debe permitir avanzar hacia una Unión puntera y cohesionada. Los equilibrios (norte-sur, este-oeste, agricultura-I+D, etc.) serán fundamentales.
- Cuando accedió al cargo el actual presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, quisó dejar atrás la naturaleza inicialmente tecnocrática de la Comisión Europea ("la guardiana de los tratados") para hacer de ella "una Comisión política". Ahora, la Presidenta electa, Ursula von der Leyen quiere dar un paso más y hacer de la suya una "Comisión geopolítica", no solo con peso entre los 28 sino en todo el mundo. Y para ello necesita aplicar de forma clara una agenda concreta que incluya las grandes prioridades.
- La Unión tiene la misión (todavía no formalizada) de alcanzar la neutralidad de carbono en 2050, la oportunidad de transformar su economía hacia una que sea sostenible y el reto de liderar la lucha climática a escala global, pues el efecto de Europa por sí sola no es ni de lejos suficiente.
En definitiva, hay temas que apremian, pero si dejamos la tarea de consturir el futuro para mañana, este nunca llegará.




